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Sábado, 24 Abril 2021 16:12

El potencial terapéutico de la música en pacientes con demencia

Beneficios cognitivos, sociales y emocionales de la música en la demencia. Ensayo controlado aleatorizado.Teppo Särkämö, 2013. 

La demencia, además de dañar las capacidades cognitivas de quien la padece, produce un impacto negativo en la esfera emocional y social. Para paliar estos efectos, se suelen utilizar una variedad de terapias no farmacológicas (TNFs), que han mostrado beneficios en la conducta, el estado de ánimo, la cognición, la funcionalidad y la calidad de vida de las personas con demencia, así como en el bienestar psicológico y la calidad de vida de sus cuidadores. Entre estas TNFs se encuentran las terapias que utilizan la música, tanto de manera activa (por ejemplo, cantando), como de manera pasiva (por ejemplo, escuchando canciones).

El objetivo del estudio llevado a cabo por Teppo Särkämö y su equipo, publicado en la revista The Gerontologist, fue determinar la eficacia inmediata y a largo plazo de una intervención musical para pacientes con demencia y sus cuidadores. Concretamente, observaron el impacto de la intervención sobre el rendimiento cognitivo, el estado de ánimo y la calidad de vida de los pacientes, así como el efecto la carga y el estrés psicológicos de los cuidadores.

EL ESTUDIO

En total se reclutaron 89 parejas de pacientes y cuidadores de cinco centros diferentes. La mayoría de los cuidadores eran familiares del paciente y el resto profesionales de enfermería. Los pacientes debían cumplir cinco criterios de inclusión: demencia leve-moderada, sin antecedentes de enfermedades psiquiátricas severas o abuso de sustancias, no haber cambios en su medicación psicotrópica en los últimos 3 meses, hablar finlandés y ser capaces, física y cognitivamente, de participar en la intervención y realizar los test neuropsicológicos.

Cada pareja fue asignada aleatoriamente al grupo de canto, al grupo de escucha de música o al grupo de control, que recibió los cuidados habituales. El objetivo de la intervención musical era motivar y guiar a los cuidadores para cantar o escuchar música de manera regular con el paciente, con el fin de mejorar su estado de ánimo y la comunicación entre ellos, así como dar apoyo a las habilidades cognitivas del paciente. Se midió en los pacientes el rendimiento cognitivo, el estado de ánimo y la calidad de vida, mientras que en los cuidadores se midió el bienestar psicológico. Estas evaluaciones se realizaron antes del tratamiento, al final del tratamiento y 6 meses después de acabar la intervención (9 meses después del punto de partida). La intervención en sí duró dos meses (10 semanas) durante las cuales se realizó una sesión a la semana de una hora y media de duración.

Las sesiones del grupo de canto consistían principalmente en cantar canciones y, en ocasiones, hacer ejercicios vocales y movimientos rítmicos durante el canto. Las sesiones del grupo de escucha de música consistieron en escuchar canciones y discutir sobre las emociones, pensamientos y recuerdos que les evocaban. En todas las sesiones participaron pacientes y cuidadores (cinco parejas en cada sesión). En ambos grupos, la música era seleccionada en base a los gustos individuales de los pacientes, de modo que las canciones les resultaban familiares y tenían cierta resonancia emocional. El grupo de control continuó como cada día sin que se les ofreciera ninguna actividad adicional.

RESULTADOS

Comparados con el grupo de control, los dos grupos experimentales mantuvieron o mejoraron la cognición general, la orientación, la atención, las funciones ejecutivas y la memoria remota de los pacientes, y mejoraron su estado de ánimo. El grupo de canto manifestó una mejora específica en la memoria a corto plazo y operativa del paciente y en el bienestar emocional y carga psicológica de los familiares, mientras que la escucha de música mejoró la calidad de vida de los pacientes. El efecto positivo de ambos grupos de intervención sobre el estado de ánimo deprimido se observó al final de la intervención, pero 6 meses después solo se observó una tendencia que no alcanzó a ser significativa estadísticamente. Sin embargo, se observó una clara correlación entre la frecuencia de las sesiones que los cuidadores les ofrecieron durante esos 6 meses y una mejor calidad de vida en los pacientes. Por su parte, los efectos sobre la cognición general, la atención y las funciones ejecutivas aparecieron inmediatamente después del periodo de intervención, mientras que los efectos sobre la orientación y la memoria remota se observaron 6 meses después.

CONCLUSIONES

Los resultados de este estudio demuestran que las actividades musicales realizadas de forma regular son importantes de cara a mantener las habilidades cognitivas, mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida de personas con demencia leve-moderada, al igual que para mejorar el bienestar de sus familiares cuidadores. Sin embargo, ni los cuidadores ni el personal de enfermería suelen utilizar la música como herramienta terapéutica porque normalmente no tienen ninguna formación musical. El estudio de Teppo Särkämö y colaboradores también muestra que enseñar a los cuidadores y enfermeros a aplicar actividades musicales simples, como las utilizadas en esta intervención no requiere grandes costes y es viable ya que, con la salvedad de que las sesiones fueron impartidas por musicoterapeutas o músicos entrenados, los cuidadores pudieron aplicarlas en los meses que transcurrieron entre el final de la intervención y la última evaluación.

UN PUNTO DE VISTA CRÍTICO

Este ensayo de alta calidad es pionero en demostrar que actividades musicales de ocio sencillas, como cantar o escuchar canciones conocidas son beneficiosas cognitiva, emocional y socialmente, e incluso las pueden ofrecer los propios cuidadores, tras un período de formación por un experto musicoterapeuta. Es decir, son actividades fáciles de implementar incluso en los domicilios de los pacientes y con bajos costes. Además, muestran que estos resultados se mantienen a largo plazo. El principal beneficio se obtuvo en la memoria operativa, la atención/función ejecutiva y la afectividad de los pacientes. Habría sido interesante analizar, mediante análisis multivariado si el beneficio cognitivo fue derivado del beneficio afectivo, ocurrió a la inversa, o ambos beneficios se produjeron de forma independiente. Debido a que los participantes eran pacientes que se encontraban en la fase leve o moderada de la demencia, el ensayo no explora la capacidad que tiene el uso terapéutico de la música para prevenir o retrasar la demencia en personas que se encuentran en deterioro cognitivo leve o con quejas subjetivas de memoria, por lo que deja abierta la puerta a que investigaciones posteriores exploren este terreno. Por otro lado, el estudio no discrimina entre los diferentes tipos de demencia de los pacientes, por lo que otra pregunta que queda abierta es de qué manera se manifiestan los beneficios en función del tipo de demencia.

Nota: la revisión de TNFs de Maria Wolff, realizada por Ruben Muñiz y Javier Olazarán es el fundamento que utilizan para hablar del uso de TNFs sobre los problemas cognitivos, emocionales y sociales que trae consigo la demencia, así como la presión que sufren los cuidadores.

Marcos Ugalde Martínez

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